Archivo para 31 diciembre 2006

31
Dic
06

Comparto las 12 uvas de los deseos contigo…

Esta noche quiero compartir la cena contigo,
compartir una buena champaña,
compartir una excelente música,
compartir el cielo lleno de fuegos articificiales,
compartir besos y abrazos en pleno cañonazo,
pero más que nada…
compartir las 12 uvas de los deseos…Yo me como las tuyas, tú te comes las mias….

Aceptas?

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27
Dic
06

Deseo desenfrenado


Hace mucho calor. Me despierto enredada entre las sábanas, sudorosa y muerta de sed… miro el reloj… las 3:45 a.m. y tu silueta a mi lado es una fuente que irradia aún más calor.

Como si fuera una gata voy saliendo de la cama, sorteando tus brazos y piernas con cuidado de no despertarte… me dirijo a la cocina descalza y una diminuta y transparente bata es todo lo que me cubre… el frío mármol me quema los pies… abro la nevera y su viento polar me acaricia todo el cuerpo… a medida que voy bebiendo noto cómo mi piel se eriza poco a poco con cada trago… no lo puedo evitar y termino llevándome un vaso con hielo, no quisiera tener que volver a levantarme…

Entro en la habitación y veo que has aprovechado mi ausencia para ponerte a tus anchas, apoderándote de la cama… sonrío y te miro en la penumbra mientras dejo el vaso encima de la mesita de noche. Me apoyo en el borde de la cama y continúo observándote, te ves tan hermoso cuando estas así de profundo… indefenso… paso el dorso de mi mano por tu rostro, tus labios, tu pecho… te beso temerosa, no quiero que abras los ojos… Cojo uno de los hielos y me lo llevo a la boca, me siento encima de ti y sus frías gotitas ruedan por mi barbilla, se precipitan por la pendiente de mi cuello y resbalan en el surco de mis senos… me inclino hacia ti y dejo que las gotas caigan también sobre tu pecho. Ahora tu piel está tan erizada como la mía. Froto el hielo por mis labios, me lo llevo a la nuca y siento cómo se derrite con mi calor, el agua rueda por mi espalda… ahora lo froto en mis pechos, primero el izquierdo que no tarda en ponerse duro y erecto, luego el derecho… bajo hasta mi ombligo y lo poco que queda tras el recorrido termina por consumirse en el ardor de mi sexo…

Apoyo mis manos en tu pecho y con mi lengua voy bebiéndome todo el agua derramada sobre tu piel, saboreo tu cuello, tu pecho, tus pezones… me deslizo hacia el final de la cama y me coloco entre tus piernas… lamo tus muslos, voy subiendo y subiendo hasta que mi cara está tan cerca de tu sexo que en cada pálpito me la golpea levemente… lo siento crecer cada vez más… umm qué rico está… lo tomo por la base con mi mano y mi lengua lo recorre de abajo a arriba, lentamente… me detengo en la puntita, está tan suave… me encanta chuparlo, saborearlo despacito… ya a éstas alturas empiezas a moverte un poco y a decir cosas incomprensibles, pero yo no paro, no podría parar… lo meto en mi boca como en cámara lenta al mismo tiempo que lo aprieto con mis labios, cuando por fin lo tengo adentro por completo empiezo a sacarlo y a volverlo a meter cada vez más rápido que el anterior, tu gimes pero continúas con los ojos cerrados, suspiras y te abandonas a mis caricias… chupo tus testículos delicadamente mientras mi mano se agita sobre tu pene… tus caderas se empiezan a mover, siguen el ritmo que mi boca les impone, lo tengo otra vez dentro sobre mi lengua, me lo he tragado entero y tus manos se colocan sobre mi cabeza, lo sacas y me lo empujas una y otra vez, con más y más furia, gimes y gimes y empujas y empujas hasta que te corres llenándome toda la boca con tu jugo… yo me relamo golosamente, limpio tu sexo con mi lengua, no quiero dejar rastro… tu te acurrucas y vuelves a quedarte dormido… mañana cuando te despiertes te preguntarás si tan sólo ha sido un sueño… pero sólo yo sabré que no.

18
Dic
06

De compras navideñas



Ya compré los obsequios para mi familia,
estoy decorando el árbol
y solo me falta poner la estrella.

ME SOSTIENES LA ESCALERA?

13
Dic
06

Déjà vu

Hoy la noche es propicia para amar, estoy llena de deseo y pasión. Salgo de darme un baño de espuma y sales arómaticas relajantes, me coloco mi lingerie blanco y me sirvo una copa de mi vino favorito, una reserva de cabernet sauvignon de Ventisquero.

Abro la ventana porque estoy caliente, pero no hay brisa. Me siento en el computador a leerte como todas las noches, en busqueda de que me hagas el amor a través de tus escritos.

Sigo sorbo a sorbo tomándome mi vino, una ráfaga de viento entra por la ventana, alzando el vuelo de la cortina y siento un respirar detrás de mi nuca; unas manos tibias y suaves acomodan mi cabello a un lado y comienza a besar mi nuca y mis orejas, mi sangre hierve y mis pezones comienzan a endurecerse, sigues con tu lengua haciendo movimientos por mi cuello, con tus manos logras agarrar mis brazos y colocarlos detrás del respaldo de la silla, te pegas un poco más a ella y sin dejar de besarme, con una mano acaricias un pezon y con la otra logras llegar a mi sexo, todo humedo y deseoso de ti.

Con mis manos logro sentir tu pene erecto y empiezo a masturbarlo. Nuestros cuerpos comienzan a convulsionar de pasión, siento mi clitoris a punto de estallar, introduces un dedo luego dos, con el dedo gordo y el meñique abres mi vagina de par en par, mientras los otros tres adentro están.

Siento que ya los dos estamos a punto de llegar, cuando retiras tus manos y de mi jugo me haces probar, para luego compartirlo contigo en un placentero beso que nos hace acabar al unísono…

De repente una fuerte brisa entra nuevamente y me congela el cuerpo. Abro mis ojos y no estás. Al ver hacia la ventana, ya la cortina ha vuelto a su reposo habitual; no hay brisa, me encuentro en la silla frente al computador humeda, desnuda y con el cuello lleno de saliva.

Al lado del monitor dos copas y la botella vacia….

08
Dic
06

Escaleras ardientes

Acababan de llegar de una fiesta que terminó casi al amanecer. Él, con gran timidez, le había pedido a ella que se hiciera su novia. Ella, con la emoción inundándole los ojos, había aceptado. Sellaron el inicio de la relación con el abrazo más tierno y apretado que pudieron darse en ese momento, en plena fiesta, con la música estremeciéndolo todo y la luna llena en lo alto.No llegaron directo a casa. En el ascensor ya habían empezado a besarse… Besos titubeantes, casi de exploración. Unos besos tiernos, los mismos que podría darse una pareja de colegiales a escondidas.

A medida que el ascensor subía, la sangre hervía y los labios se hacían más ávidos. Las manos empezaban a moverse, si bien algo torpes. El ascensor se abrió y a él le pareció que habían llegado demasiado rápido. Ella le tomó la mano y lo condujo a las escaleras. Dejaron a un lado llaves, cartera, celulares, y empezaron a besarse.

Ahora el riesgo le añadía un atractivo desconocido y gigantesco a lo que hacían. Los besos se hicieron más profundos, largos, húmedos. Se mantenían abrazados sin aflojar un milímetro. Él la atrajo por la cintura y empezó a frotarse contra su cuerpo. Bailaban una fogosa danza sin música pero cargada del más violento deseo. Ella jaló la camisa de él y dejó que sus manos recorrieran su espalda. Esas caricias lo hicieron estremecerse y fue como si algo hubiera explotado en su corazón.

Los labios y la lengua de él se posesionaron del cuello de ella, mientras empezaba a acariciarla con más ardor. Él le dibujó un corazoncito con la punta de la lengua en la base de la oreja y a ella se le escapó un gemido. Le abrió la blusa y ante su vista quedaron los senos de ella, protegidos sólo por un sostén de encaje. Eran unos senos plenos, redondos, perfectos. La respiración agitada de ella los hacía subir y bajar de un modo que hizo despertar el morbo de él.

Él se hundió en ese escote mientras ella revolvía sus cabellos. El sostén desapareció pronto y los pezones erectos de ella se le quedaron mirando como si le dijeran “Chúpanos, lámenos, te pertenecemos”. Eso hizo, mientras sus manos apretaban las nalgas de ella por encima de su pantalón. Los jadeos de ella hacían contrapunto con el calor que desprendía el cuerpo de él.

Él le abrió el pantalón. Metió la mano en lo más profundo de sus piernas. Sus dedos tropezaron con una vagina caliente y empapada. Apenas la tocó, ella gimió más alto y, ya fuera de control, abrió el cierre del pantalón de él. Ahora cada uno tenía el sexo del otro en la mano y se masturbaban mutuamente, buscando mucho más que sólo eso.

Se sentaron en uno de los peldaños. Ella se le sentó a horcajadas, desnuda de la cintura para arriba. Habían dejado de besarse por lapsos muy breves pero en ese momento, además de besarse, se metían mano de un modo persistente, hambriento, incesante. Él se posesionó de las nalgas de ella, por debajo de su pantalón. Se las empezó a apretar, a amasar, a estrujar. El cuerpo de ella lo tenía literalmente trastornado. Su pene estaba durísimo, impaciente por penetrarla.

Ella se incorporó un momento y le quitó zapatos, pantalones y calzoncillos. Él se levantó e hizo lo propio con ella, mientras la llenaba de besos en las rodillas, los muslos y un poco más arriba. Ella se sentó nuevamente en las escaleras y él se fue directo a su húmeda vagina, a besársela y chupársela. Esto hizo que ella se empezara a contorsionar mientras jadeaba “¡¡Ooohhhhhhhhh, cielo!!”.

Los labios de él jugueteaban con la vulva de ella. A veces se la besaba superficialmente, a veces su lengua hacía incursiones más osadas, a veces recorría su clítoris sin piedad y ella se retorcía como sacudida por una descarga eléctrica. Así, hasta que ella empezó a pedirle que la penetrara, que no aguantaba más, que su cuerpo estaba ansioso por sentirse penetrado, que el deseo le había provocado una fiebre que sólo él podía calmar.

Eso hizo él. Hizo que ella se le sentara encima y él la agarró por las caderas; guió sus movimientos. Ambos estaban unidos y convertidos en una sola criatura. Ella llevaba el ritmo. Estaba absolutamente descontrolada, se había abandonado al placer que le producía ese pene dentro de ella, llenándola, casi taladrándole las entrañas. Él estaba en un éxtasis casi total. Le agarraba los senos, se los apretaba, chupaba y besaba.

Ella se movía más rápido y él la tomó otra vez por las caderas y la atrajo con más potencia hacia sí, para que la llenara más, para que lo sintiera más dentro de ella.
Los estremecimientos empezaron al mismo tiempo para ambos. Ella le sujetó por los hombros; el placer no la dejaba hablar, tan sólo jadear. El orgasmo amenazaba con explotar en ella. Sentía un calor, una fiebre, unos corrientazos que la hacían desdoblarse. Él sentía que su pene crecía más y la inminencia del orgasmo lo hizo embestirla con más energía. Ya se había dado cuenta de que ella estaba a un paso del clímax y quería guiarla hasta ese puerto. Llegar con ella.
Lo lograron. Él acabó dentro de ella y la inundó con sus jugos. Sus ojos se voltearon. Ella lo abrazó con fuerza, le clavó las uñas en la espalda. Eran un solo ser, un solo jadeo, un solo y apasionado orgasmo. Ella se estremecía mientras sentía cómo su interior se llenaba de él. Así duraron abrazados unos cuantos minutos.
Quedaron desmadejados uno en brazos del otro, sin despegarse. por los cuerpos de ambos resbalaba el sudor. Había sido espectacular, único, maravilloso. Se miraron a los ojos, con renovado amor y agradecimiento. Sellaron el momento con un tierno beso. Afuera amanecía…
05
Dic
06

Hagamos el amor por el teléfono

El: Hola mi Venus.
V: Hola mi Rey.
El: Qué tal tu día?
V: Aburrido, se pone bueno a esta hora.
El: Yo no he terminado, aun me falta un reporte, pero necesito un momento de relax.
V: Y haremos el amor por el teléfono?
El: Para eso te he llamado…
V: Y para eso te estoy esperando con mi batica transparente sin nada debajo…
El: Mmmmm, si? Estás lista?
V: He colocado mis mejores sábanas y me encuentro deseosa de ti.
El: Somos dos, ya me encuentro con mi sexo erecto.
V: Y yo con el mio humedo, muy lubricado.
EL: Siente como tu dedo recorre los plieges, el clitori y se introduce en ti e imagina que es mi lengua.
V: Aprieta duro con tu mano tu miembro e imagina que dentro de mi boca está.
El: Cielo ya casi llego.
V: Aun no mi rey, dame unos minutos.
El: OH, AH, MMMMMM cielo ya casi…
V: SI; AH, OH, MMMMM, YES, YES, YES…
El: Cielo, AH, OH, MMMMM, SI, SI, SI…
V: OH, AH, AH,AH,AH,AH……
El: Mi Venus acabo de explotar ahhhhhhhh.
V: Mi Rey yo estoy echa un rio mmmmmmmm.
El: Oh siiiiiiiiii, que experiencia tan relajante cielo.
V: Divino mi rey, divino.
El: Dejame arreglarme para entrar a la oficina, te dormirás?
V: Si cielo, caeré rendida.
El: Ok mi Venus, mañana a la misma hora?
V: Como todos los dias mi rey.
El: Ciao Ragazza.
V: Ciao Bambino.

02
Dic
06

IMAGINA


Imagina como se estira
mi cuerpo desnudo en la pared;
toda abierta y hambrienta de ti.
Imagina como acaricias mis pecho
como pasa tus manos alrededor de mi abdomen,
siente como tiemblan mis muslos
mientras llegas a mi sexo
y lo acaricias.

Tómate tu tiempo…

Tienes toda la noche para disfrutar
estas sensaciones.


Qué más te imaginas?





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Este blog es de adultos, si no tienes 18 años, muy amablemente te pido que te retires. Gracias!

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